domingo, 30 de octubre de 2022

La casa de mi abuelita

 La casa de mi abuelita se encontraba en un barrio cerca de marina nacional, un barrio que ahorita es peligroso porque la delincuencia se apoderó de el, pero hace 40 años era un barrio pobre pero "normal" donde había un mercado, negocios y el metro normal muy cerca, donde la gente se conocía y lo cotidiano para mí de 4 años era felicidad, antes era el casco de una hacienda de la época de la revolución mis bisabuelos la compraron y la dividieron en partes iguales para que a sus hijos no les faltara un techo, la casa de mi abuelita tenía un zaguán de madera y un pasillo en el la imagen de la Virgen de Guadalupe ese pasillo daba con el patio con dos lavaderos de un lado estaba la casa y un corredor lleno de macetas y del otro lado dos cuartos grandes y un baño, la casa de mi abuelita era humilde pero tenía calidez, la calidez de la presencia de ella una mujer amada por muchos porque había amor y nobleza en su corazón, ella para ayudar a mi abuelito se dedicaba a la costura entonces no podía faltar la maquina de coser de singer, la agarrabamos de juguete porque tenía un volante que simulaba el de un carro, la casa de mi abuelita tenía muchos escondites y recovecos llenos de magia para una niña de 4 o 5 años, en un rincón un alhajero de madera lleno de cosas que me fascinaban, en otro rincón unos chocolates que se llamaban lenguas de gato escondidos de manera estratégica para que yo pudiera robarme unos, ahí cerca el estetoscopio de mi tío que en ese momento seguro estaba en su residencia y me daba mucha curiosidad verlo, su cama y a lado improvisada la mía hecha con un colchón de lana que ella misma cosió, su tocador estaba lleno de telas porque ella siguió cosiendo hasta que se enfermo, había otro pasillo que llegaba a la cocina, en esa cocina podíamos pasar horas hasta que había una conversación de adultos y me mandaban por algo para que no escucharla, la sala y el comedor tenía una vitrina con un mini juego de té que nunca pude tocar, a un lado, la tele que servía de mesa para el árbol de navidad y a un lado el nacimiento, solo una vez pude arrullar al niño Jesús, la casa de mi abuelita tenía un tendedero en el patio y aveces jugábamos entre las sábanas limpias, si tuviera la oportunidad de pedir un deseo seria regresar el tiempo y regresar a la casa donde viví una infancia tan feliz, abrazar a mi abuelita y hablar con ella, hablarle de mi vida con la madurez que tengo ahora, platicarle mis triunfos y mis fracasos y preguntarle si se siente orgullosa de mi, de la mujer que me convertí y decirle que la amo con todo mi corazón y que la extraño todos los días, ojalá un día volvamos a encontrarnos...



domingo, 28 de agosto de 2022

Los dentistas somos un gremio despota?

    Tiene 20 años que me gradué como cirujana dentista, en 20 años se viven muchas cosas aunque parece que fue ayer porque esos 20 años se han pasado volando, trabaje desde antes de terminar la carrera como asistente dental y tuve la oportunidad de estar en una clínica de renombre en la Ciudad de México ahí me enfrente al " gremio" como un portazo en mis narices y lo pongo así porque no todos los doctores de la clínica fueron amables conmigo una en particular fue grosera me decía cosas como " nada más vienes a estorbar" después el dueño de la clínica me hizo sentir como que yo no servía para hacer odontología y me afectó muchísimo, tengo un recuerdo particular de él que aunque no me afectó directamente,  se me quedó grabado, un día un distribuidor entró al baño de la clínica y el dueño se dio cuenta, acto seguido, lo humilló frente a nosotros y el señor trabajador que no se veía para nada mal solo se disculpó,  sentí horrible y me dio mucho coraje, inmediatamente pensé que no quisiera que nadie me tratara así o tratara así a alguien de mi familia, los años fueron pasando y conocí personas maravillosas como el dr Sierra, excelente maestro y ser humano, después de eso puse mi propio consultorio y mi esposo emprendió un negocio de distribución de equipos principalmente dentales, el se ha dedicado la mayor parte de su vida a las ventas y las relaciones públicas y me ha dicho con todas sus letras que sus peores clientes son los dentistas, obviamente no todos han sido malos clientes pero desafortunadamente son una minoría, lo que yo he visto es que le mandan mensajes incluso de madrugada, no respetan domingos o días festivos, le regatean o no quieren pagar envios, etc recuerdo perfecto un día que estaba convaleciente después de sufrir una trombosis pulmonar que casi le cuesta la vida, tenía quizá un par de días en casa y un doctor fue a recoger un equipo y se atrevió a reclamarle que se había tardado en dárselo sabiendo que había estado hospitalizado, yo le contesté al fulano que si se daba cuenta de que aún estando grave trato de resolver su problema, el tipo solo se quedó callado y se fue, me pareció poco empático y que para nada le importa alguien más y así varios casos y bueno es bien sabido que hay un lema que dice " dentista come dentista" he visto muchos casos de como entre colegas critican el trabajo de alguien más, hacen comentarios como " donde te hicieron esta porquería???" o incluso aconsejan demandar sin tener muchas veces la certeza de los antecedentes del caso del paciente o los pacientes en cuestión, repito, no todos somos así, después de ver como algunos son con mi marido me doy todos los días la tarea de ser educada y respetuosa con quien me atiende en el deposito, con quien me lleva material al consultorio,  con el personal que ha llegado a trabajar conmigo ( porque sé de dentistas que son bastante reconocidos pero que tratan pésimo a su personal ) y platicando ayer con una colega y amiga mía donde me platicaba el caso de una paciente en donde un tecer dentista sin ver el caso sin ver clinicamente o una radiografía dijo que el tratamiento que hizo mi colega estaba mal, literalmente juzgando sin ver y sin tener el antecedente del caso y es ahí donde le dije a mi colega " somos un gremio muy feo " y ella solo asentó con la cabeza porque sabemos que es verdad, pensamos que tenemos la razón y que somos " Juan camaney " no nos tocamos el corazón para menospreciar a la gente o hablar mal de nuestros colegas y vuelvo a lo mismo me doy a la tarea de no hablar mal del trabajo de otro dentista porque no sé si hay alguna razón de porque se hizo así, si el paciente no siguió indicaciones,  etc, NUNCA le digo a un paciente que demande a un colega, recuerdo el caso de uno en particular un paciente muy amable que traía un tratamiento de ortodoncia que a él no le funciono y me preguntaba si estaba mal hecho y me insinuó  si debía demandar a lo que le conteste que era difícil saber eso pero con certeza le dije que seguro el doctor trató de hacer lo mejor por el, que no estudiamos para perjudicar a nuestros pacientes, que a veces los tratamientos pueden no resultar como nosotros queremos porque involucra muchos factores y que lo importante es que todo tiene solución, después de eso mi paciente se quedó tranquilo y continuamos su tratamiento.

Me doy cuenta con el paso de los años que somos totalmente imperfectos que todos los días tenemos que trabajar en el amor al prójimo porque esto que se vive tal vez no nada más en el gremio si no en la humanidad en general, es por tanto hedonismo que hay en cada uno de nosotros, mi meta es actuar tanto como ser humano y profesional con rectitud de corazón y lo más humanamente posible porque tratamos con personas que sienten no solo pacientes, también distribuidores,  asistentes, ayudantes, todos merecen respeto y es así como debemos tratar a quienes nos rodean y debemos dejar de ser un gremio tan feo...